Un nuevo lugar, una nueva vibra: Como adaptarse a la singularidad de cualquier lugar del mundo

Viajar es una experiencia tan satisfactoria. Después de dos años de estar atrapados y asustados en casa debido a la pandemia, la mayoría de las personas finalmente están comenzando a viajar y ver el mundo nuevamente. Pero he notado cuando viajo que a algunas personas les resulta más fácil adaptarse al nuevo entorno que a otras.


Hace unas semanas llegué a Lima, Perú con mi esposo. Como es mi lugar de nacimiento, me sentí como en casa inmediatamente. Pero mi marido estaba pasando por un momento difícil. No se sentía cómodo y estaba nervioso. Estaba empezando a fastidiarme cuando me di cuenta de que necesitaba mirar la energía de la situación. Empecé a mirar psíquicamente la energía de mi esposo y me di cuenta de que su vibración no era la adecuada para la ciudad. Es un empresario de éxito, acostumbrado a cerrar tratos a diestra y siniestra con una actitud despreocupada, pero acostumbrado a que las cosas salgan perfectas. Lima es un animal diferente. Lima es de placeres y paciencia. Se trata de disfrutar de comida fantástica, buenas amistades, bebidas fabulosas y aceptar el caos, algo que despreciamos en Estados Unidos. Puede ser muy frustrante para alguien que viene de un lugar donde todo está casi perfectamente organizado.

Entonces, después de darme cuenta de lo que estaba pasando, le dije: "necesitas igualar la frecuencia de este lugar porque ahora mismo lo estás resistiendo, tratando de convertirlo en algo que no es". Pude ver de inmediato, casi como si se encendiera una bombilla, que se dio cuenta de que era cierto. Necesitaba coincidir con el lugar en el que estaba para pasar un buen rato. Vi su rostro relajándose y su cuerpo sintiéndose más a gusto, casi como si se derritiera en el aire y se convirtiera en uno con el aire húmedo y frío de Lima en el invierno. Y así, su resistencia desapareció.

Tuvimos tres semanas increíbles. Caminamos todos los días a través de todos los hermosos parques, comimos junto al mar y navegamos en el tráfico caótico como si fuera nuestra segunda naturaleza.

Siempre le digo a mi familia antes de un gran viaje, "cuando estés en Roma, haz como los romanos". No trates de cambiar un lugar a lo que quieres que sea. En vez de eso, aprende de ello. Abraza su singularidad y conviértete en uno con ella. Descubrirás nuevas partes de ti mismo que no sabías que existían.